Que lindo que era verlos caminando, un alma sola, dividida en dos. La orilla de ese mar los encantaba, quedaba todo quieto alrededor. Hermosa fue la vida que llevaron, la suerte no les quiso dar un sol. El sigue con su vida recortada, sin clara fue una vida sin color. La imagen de sus ratos más felices, hasta ahora siguen siendo su motor.
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